Mi experiencia tras un mes con mi negocio en internet

Te pongo en tesitura.

El 21 de febrero de 2018 estaba presentando mi proyecto final de master

El 22 de febrero empecé enserio a hacer mi página web sobre impresión 3D y robótica.

El 13 de marzo abrí a Google a of3lia.

Y la verdad, ha sido un mes raro, para que nos vamos a engañar.

Porque emprender y salir de tu zona de confort, siempre es raro.

Y aquí te quiero comentar mi experiencia durante este mes de ‘lanzarme a la piscina’.

Ya sé que es poco tiempo, pero quiero centrarme más en por qué surgió que en cómo van las cosas.

Porque todo negocio tiene un comienzo.

Quizás te sientas identificado con algo, o quizás no.

Pero lo que te aseguro es que pasarás un rato entretenido.

Y si al final te de este post te he podido ayudar en algo (o por lo menos a quitarte esa sensación de bicho raro que tenemos todos).

Mejor que mejor. 🙂

La extraña transición de estudiar a trabajar

Antes de nada decirte que yo ya he trabajado dos empresas, una de proyectos de ingeniería y otra de automoción.

En 2012 comencé la carrera de ‘Ingeniería Mecánica’ en la Universidad de Burgos, y cómo todo buen español hice un máster después con la idea de poder subir a un puesto más alto en la empresa en un futuro, o quizás cobrar más dentro de la empresa.

Nada más lejos de la realidad.

Lo dice Ángel Alegre lo dice aquí muy claro.

«Para la mayoría de la gente universitaria la razón más de peso para hacer un máster es porque quieren alargar la etapa de estudio un poco más, porque en ella se sienten seguros.»

Y ojo, no digo que no haya otras razones aparte, que las hay.

Pero, aunque en su momento no te dieras cuenta, subsconscientemente algo tenía que ver.

Porque dime, ¿realmente te ha servido para mucho tu máster?

A la gran mayoría de la gente que conozco, no.

Por ello tras reflexionar un poco, tengo que reconocer que esta razón también me tocó un poco a mí.

Pero es lo que hay, somos humanos y no nos gusta salir de nuestra zona de confort.

Pero lejos de ponerme más melodramático, quiero poner aquí una reflexión más.

Esto lo he podido ver en mis amigos y compañeros de la carrera (un abrazo si están ahí detrás :)) y en muchos más de otras generaciones de universitarios recién (o casi recién) licenciados o graduados.

Empezar a trabajar no supone tanto cambio como nos habían dicho desde el principio.

Te voy a poner en situación, a ver si te suena.

«Bueno Jorge vete aprovechando, porque lo bueno se acaba, cuando empieces a trabajar ya echarás de menos estudiar».

«Mmmm, vale, gracias [papa, mamá, tío, tía, hermano, hermana, abuelo, abuela, primo, prima, amigo de tus padres…]»

Seguro que te ha pasado alguna vez.

Y me voy a marcar un órdago, pero puedo asegurar que la gran mayoría de los que te lo dijeron no se habían sacado una carrera tan jorobada como la tuya.

Y ojo, no estoy minusvalorando su trayectoria profesional ni su calidad como personas en la sociedad.

Simplemente digo que cuando te pasas un año por la mañana haciendo trabajos desde casa y estudiando y por la tarde yendo a la universidad, sin periodos de descanso entre medias, es difícil imaginarse un futuro peor al trabajar.

¿Tardes libres y sin pensar en nada más?

Te lo compro.

Es verdad que tienes muchas más vacaciones de universitario.

Pero te aseguro que si te has tomado enserio tu carrera y te lo has sacado año a año, te sigo comprando lo de las tardes libres.

Además, te voy a decir otra cosa.

Cuando una empresa te ofrece un contrato como becario, en realidad tampoco estás saliendo de tu zona de confort.

Es verdad que cambias de aires, gente nueva, nuevas responsabilidades etc…

Pero te lo siguen dando todo hecho.

Antes tu responsabilidad era ir a la universidad, ibas allí las horas que te tocaban y después vuelves a tu casa de tus padres a relajarte.

Ahora tu responsabilidad como becario es ir a tu trabajo. Vas, te pagan, y vuelves a casa de tus padres a relajarte.

¿Ves lo que quiero decir?

Realmente al final todo es una transición en la que, por así decirlo, te dan todo hecho.

No tienes la sensación de que todo depende de ti, que puedes tomar tu propio camino, tus propias decisiones y marcar con tu esfuerzo una huella en el mundo.

Simplemente vas, haces lo que toca y te gastas lo que has ganado ese mes en tu tiempo libre.

Y esta última idea, es la que nos llevará al siguiente apartado.

 

Mis razones para lanzarme al vacío, a un negocio en internet

Ésta es una lista, que todo emprendedor debería actualizar de vez en cuando.

Porque emprender es duro.

Aunque muchos de los que te venden curso online para montar páginas web te dicen las siguientes razones para montar tu negocio online:

  • No vas a tener jefes
  • Vas a poder trabajar desde donde quieras
  • Libre de horarios y miedos a ser despedido
  • Serás el dueño de tu tiempo
  • Seguramente acabes ganando más dinero (si te lo montas bien claro)

Y todas estas cosas están bien, y en parte son verdad.

Pero yo tengo una razón que va mucho más allá, y quizás me llames iluso, y quizás lo sea.

Poder salir de mi mismo.

Como te he dicho en el punto anterior, al final empezar a trabajar como becario, es una forma más de no salir de tu zona de confort.

Haces lo que te dicen, como te lo dicen, y no tendrás muchos más problemas (he dicho muchos, alguno sí).

Pero el emprendedor online (o no online) se enfrenta a cosas que le hacen salir de su zona de confort todos los días:

  • Incertidumbre de qué facturará ese día (o ese mes).
  • El hecho de tener que venderte a ti mismo (a nadie le gusta, reconozcámoslo).
  • Tener que hablar con gente desagradable.
  • Tener que lidiar con comentarios de ‘haters’.
  • Exponerte a que tu negocio en internet fracase (cuando trabajas para otros también te expones, pero no es tu responsabilidad).
  • Tener que negociar cosas y ponerte un poco modo ‘killer’.

Y un largo etcétera.

Pero esto, hace que se forje una personalidad de hierro, y una capacidad para relacionarse con el mundo fuera de lo común.

Y esta capacidad te hará poder ayudar a la gente, a ser un hombre o una mujer con recursos, a salir de ti mismo para darte a otros.

Pero ojo, no todo acaba aquí.

Después puedes usar tus habilidades para dos cosas:

  1. Generar mucho dinero.
  2. Ayudar a los demás.

Y sí, se pueden hacer las dos cosas.

Pero como dice la Biblia «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.» (Mt, 6:24)

Porque el dinero bien usado es una bendición, pero mal usado puede pudrir a una persona y todo lo que hay a su alrededor.

Y bueno, esa es mi razón: poder adquirir las capacidades para poder desenvolverme mejor en el mundo y mejorarlo.

Porque sé que al final la comodidad de un trabajo fijo y las responsabilidades diarias me harían menos fácil llegar a donde quiero.

Y ojo, hay mucha gente que cambia el mundo desde su día a día en su puesto de trabajo sin ser emprendedores.

Pero veo a mucha más gente cuyo único objetivo en la vida es generar más y más dinero.

Y dime una cosa, ¿Tu viste el coche fúnebre de Emilio Botín con un camión de mudanzas detrás?

No digo que no fuera un buen tio, pero lo que está claro es que toda la pasta que generó en vida no le servirá de mucho ahora.

Lo que realmente permanece después de ti, son aquellos a los que ayudaste.

 

Emprender con ofertas de trabajo

El otro día, escuchando un podcast de Oscar Feito, uno de los grandes ‘marketers’ de este país, escuché una cosa que me impactó en sobremanera.

Cerca de un 80% de la gente que emprende (por lo menos en el emprendimiento online), no lo hacen por falta de trabajo o lo que es lo mismo, por estar en paro, sino por el hecho de dar un sentido a su trabajo.

Tócate las narices. Y yo que creía que sí.

¿No te parece súper curioso?

En ese momento me paré y me dije, pues debo pertenecer al 80% de los tontos que se quieren complicar la vida por que sí.

Y fíjate lo que es la providencia.

Justo cuando tomas una decisión de no trabajar para otros, es el momento que más ofertas de trabajo te llueven.

En el periodo en el que estaba terminando el máster me escribieron 3 empresas para hacer entrevistas de trabajo.

Pero creo que esto es bueno.

Cuando ves que el coste de oportunidad se incrementa es cuando te dices a ti mismo que lo que haces merece cada vez más y más la pena.

Una curiosa contradicción.

 

Emprendimiento online vs emprendimiento convencional

Y aquí está el meollo de la cuestión.

¿Por qué emprender de forma online?

En primer lugar, comienzo con las desventajas.

  • Casi todos los días te pasas 8 horas solo delante de tu ordenador.
  • Te vas a comer por lo menos 3 meses sin ningún ingreso por parte de tu web (y si hay serán servicios).
  • En vez de ser todos los días como sábado como pensabas, todos los días serán lunes (sobre todo por el hecho de tener el ordenador a mano).
  • Si no tienes buena formación de internet la puedes liar parda.
  • Estás sentado muchísimo tiempo al día.

Pero tiene otras ventajas

  • La inversión inicial es muy poca (aunque ya puedes ir ahorrando 1000 eurillos para el tema).
  • Te permite trabajar ‘desde donde quieras’ (en el bosque y en la playa no hay wifi).
  • Te permite posicionarte como un experto en el tema o nicho que más te apasione (sino está muy copado claro).

Si te preguntas porqué lo cogí yo, te voy a ser brutalmente sincero.

  1. No tenía dinero.
  2. Era la única forma de dedicarme a lo que me gustaba sin tener que hipotecarme.
  3. Había (y hay) bastante gente viviendo de ello (sobre todo en otros paises).

En resumen, quería vivir bien.

Pero no te equivoques, vivir bien no es solo tener mucho dinero (aunque el dinero ayuda, está claro).

Es poder estar 8 horas al día haciendo algo que te mole (o por lo menos 4 de las 8, las que no estás haciendo facturas o contestando correos).

Así que decidí gastarme toda la acumulación de sueldos de becario que había ganado e invertir en formación.

Y esto nos lleva al siguiente punto.

 

Todo lo que hay que aprender y la realidad de detrás

Pues eso, que cogí todo lo ahorrado y para adelante.

Cogí mi idea de negocio ideal, la impresión 3D y decidí apostar por ella.

Y, antes de nada, quiero advertirte una cosa.

La buena formación es ESENCIAL.

Y si alguien te dice que todo lo que puedas aprender en un curso de pago está gratis en internet le puedes decir que…

Tiene toda la razón.

Pero la formación de pago te va a dar una cosa que internet no da.

Una serie de contenidos ordenados con lógica y orden.

Y eso te ahorrará cientos de horas de búsqueda y lo más importante.

Cientos de horas solucionando cagadas.

O sea que invierte en formación, yo en concreto invertí en estos 3 cursos:

  • Tu Web de 0 a 100 de Arturo García: Uno de los mejores cursos de páginas web personales que puedes comprar, además de un precio muy competitivo. Sin duda la mejor inversión que he hecho.
  • Monetiza tu pasión de Javier Elices: Un curso para la creación de páginas nicho de autoridad, o sea, centradas en venta de productos a través de afiliación. Alguien busca información de un producto y ahí estás tú para recomendárselo y ganar una comisión por su venta.
  • La Academia de Omar de Omar de la Fuente: Un curso para la creación de un Blog Personal. Se complementa bastante bien con el de Arturo y en algunos puntos amplia información.

No he puesto precios porque eso va cambiando en función del mes de lanzamiento (aproximadamente suelen hacer 2 al año cada curso) y de la oferta que pilles (yo te recomiendo que esperes a los lanzamientos).

Aun así, te diré que cada uno te puede salir por unos 300-600 euros.

Y créeme, no son para nada caros.

Piensa que ofrecen además de un contenido muy bueno y un soporte genial durante meses, una forma de recuperar la inversión.

Una ganga.

No hace falta que te vuelvas loco y compres todos, pero vete invirtiendo en uno y avanzando poco a poco

Y por favor, vete sin prisas.

Cada uno te puede llevar entre dos y tres meses de trabajo.

O sea que mima tu página y ponle lo mejor de ti en cada apartado de tu negocio en internet.

 

Y colorín colorado este cuento todavía NO se ha acabado

Y bueno, muchas gracias llegar hasta aquí.

Quizás esta entrada no te haya aportado mucho cómo emprendedor, empresario o autónomo.

Quizás te haya parecido curiosa, o a lo mejor te haya sacado una sonrisa recordando tiempos pasados.

O a lo mejor te ha producido malestar por la desconformidad de alguna de las ideas propuestas.

En ese caso me encantaría saber tu opinión acerca del tema.

Pero, aun así, te encuentres donde te encuentres, estés donde estés.

Gracias por estar ahí.

Te espero en la caja de comentarios.

¡Un abrazo!

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